capitulo 16: La Princesa de las Bestias

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capitulo 16: La Princesa de las Bestias

Mensaje por Jinn de helios el Mar Mar 03, 2009 8:25 pm

Perseguir al demonio no era tan difícil como podía parecer, la criatura era inconfundible con ese pelaje azul brillante y su enorme tamaño, aunque su velocidad era bastante envidiable, sin embargo, por más que pudiese parecer un cono de trafico, ninguno de los chicos debía quitarle los ojos de encima, aunque a Arnes esto se le hiciera más difícil que a sus compañeros.
Su mente estaba revuelta por su encuentro con Kayleena, ¿Por qué le guardaba todo ese resentimiento? ¿Por qué no los ayudaba a detener a Lucifer? ¿Y por que viajar hasta el infierno para pelear con el?, lo único que tenía por certeza era que tenían una historia juntos, pero su ultima visión le había mostrado que al final de la pelea, uno de los dos era derrotado. Ambos seguían vivos, así que debía faltar algo que no encajaba con todo lo demás, una pista faltante en este enorme acertijo que desvelaría su pasado, pero para buscarla, primero tenía que salir del infierno.
Los chicos siguieron al zorro hacia un claro en el que se veían dos siluetas, ambas con forma humana, la primera tenía una espada rota en la mano, era obvio que estaba herido y debilitado, vestía unas pieles a modo de toga y gruñía como si fuera un lobo a punto de abalanzarse sobre su presa, la segunda era una silueta femenina, que sostenía una hoz con plumas en donde nacía la cuchilla, su vestimenta era mucho más estilizada que la de su oponente, una especie de armadura de combate en tono violeta con decoraciones azules, ella se veía tranquila, como si lo que tenía frente a sus ojos no fuera más peligroso que una cucaracha o una mosca moribunda.
El otro demonio atacó con sus afiladas garras, pero ella solo se movió un poco y evadió con obvia ventaja a su contrincante, lo que le dio tiempo de soltarle un golpe que lo lanzara contra el muro detrás de el.
Los chicos supieron de inmediato que esa era la puerta infernal, y se sorprendieron por la fuerza de quien seguramente era su guardiana, la bella chica demonio volteó una de sus orejas parecidas a las de un zorro, y luego miró a aquellos individuos que se habían infiltrado a sus dominios.
Sus ojos eran algo realmente peculiar entre los demonios, puesto que aunque aún tenían su infernal fulgor, podía adivinarse un ligero matiz violeta en ellos, casi como si fuera un truco óptico nacido de la oscuridad, solo interrumpido por las antorchas de la puerta.
-¡Mira! ¡Ya llegaron los intrusos!-dijo la chica alegremente, dirigiéndose al demonio que apenas se podía levantar por el impacto de la hoz-creo que ya es suficiente de calentamiento…
Habiendo dicho esto, empuño su arma y atacó a la velocidad del rayo, incluso a Arnes le costó distinguir el momento en que el increíble filo de la chica escindía limpiamente la cabeza del demonio.
-nada mejor que carne fresca-comentó ella, levantando la cabeza cercenada y sonriendo inocentemente, lo que causó un escalofrío en Jinn y Arnes, cuyo inexpresivo rostro solo tuvo un pequeño lapsus de sorpresa mientras ella colocaba la cabeza sobre un montón de cráneos apilados a un lado de la puerta.
-Yo pensé que ustedes lucirían más amenazantes- les soltó, como si no tuviera la intención de agregar sus cabezas a la colección que tenía a la entrada del quinto círculo-para haber derrotado a Belial, no se ven como la gran cosa, aunque el siempre fue muy presumido…
Jinn tenía la mente confundida por lo contradictorio que era la actitud de la chica comparada con sus acciones, Karen quería pelear con ella, pero aun no estaba en condiciones de mantener un combate, justamente eso era lo que le sucedía a Keidis, por lo tanto, fue Arnes quien dio un paso al frente para enfrentar a la chica demonio.
-Con que alguien valiente, ¿no?, ¿cual es tu nombre?- quiso saber la chica-los muertos no necesitan saber nombres-contestó fríamente Arnes, al tiempo que invocaba sus katanas-¡vaya! El tipo duro del grupo, pero olvidas lo triste que es que alguien muera sin saber quien lo hizo, yo soy la guardiana del bosque del infierno, Kysumi.
Habiendo terminado la frase, ella corrió hacia Arnes empuñando su hoz, y el solo tuvo unos momentos para bloquear con una de sus katanas, sin embargo, la fuerza del ataque provocó una ráfaga de viento que hizo un pequeño rasguño en la cara de Arnes, este trató de contraatacar con su otra espada, pero la chica saltó hacia atrás y tomó su distancia, sus ojos eran bellamente salvajes e hipnotizantes, y su hermoso rostro dejaba entrever una locura difícil de explicar.
Arnes tardó unos segundos en recuperarse de la sorpresa que le causó la inhumana fuerza y velocidad de Kysumi, su arma rebanaba el viento mientras atacaba, y sus movimientos eran veloces y certeros, la lucha sería increíblemente ardua, y su habilidad sería puesta a prueba.
-Nada mal para empezar-dijo Arnes.
Los demás seguían inmovilizados por el problema que representaba el hecho de no poder pelear más de uno a la vez, y aunque no fuera así, lo más probable es que solo fueran un estorbo, Arnes era el más rápido peleando, pero ella rivalizaba increíblemente con su velocidad.
-Parece que tus amigos se están aburriendo-dijo ella, con ese tono inocente en su dulce voz-tal vez necesiten un entretenimiento para hacer su breve estadía más interesante.-
-¿De que demonios hablas?-Arnes se estaba poniendo nervioso, pues en ese momento, Kysumi comenzó a cantar un coro de un tono hermoso, pero siniestro, una canción que resonó en los confines del bosque, y cuyo eco hizo estremecer a todo lo viviente en el lugar.
Justo cuando los chicos estaban más desconcertados, unas criaturas comenzaron a surgir de entre las sombras, demonios con forma de zorros, con los filosos dientes al aire, mostrándolos mientras rugían amenazantemente, sus ojos feroces estaban fijos en los chicos de forma intimidante, seguramente si hacían un movimiento, por ligero que fuera, terminarían destrozados por las garras y dientes de los demonios.
-Estos son mis favoritos-dijo ella, mientras le indicaba a uno a acercarse-en especial por que son rápidos… y letales.
Entonces ella subió a lomos del demonio, y luego dio una señal con su hoz para que todos atacaran a los chicos, mientras ella se dirigía junto con su repentina montura contra Arnes.
Al principio el creyó que podría defenderse de los ataques de Kysumi si se concentraba, pero cuando el zorro comenzó a acelerar su galope, y fue cuando la chica trató de golpear a Arnes, este estuvo a punto de terminar con su cabeza cercenada (igual que el demonio que habían visto al llegar), y hubiera sido así de no ser por que se agachó en el momento justo, pero en lugar de ser el filo de la hoz de la chica, Arnes recibió un golpe de la zarpa del demonio que ella montaba, lo que lo mandó directo contra un árbol mientras sentía el pinchazo del dolor en el pecho, estaba sangrando, pero seguía en condiciones de luchar.
-ahhh ¿lastimé tu frágil cuerpo…?-dijo ella, mientras esbozaba una sonrisa macabra- que mal… por que ahora voy a destruirlo.
Ella volvió a atacar, pero esta vez, justo cuando Arnes creyó que la tenía en la mira, el zorro comenzó a moverse de forma errática, saltando entre los árboles y haciendo zigzag, el joven no tuvo tiempo de reaccionar cuando el mango de la hoz lo golpeó con tanta fuerza en la nuca, que casi lo deja inconsciente.
Mientras tanto, los demás se las arreglaban con los demonios que los tenían rodeados, caminando en círculos alrededor de ellos, acechándolos, de vez en cuando algunos atacaban, y eran repelidos casi por milagro, los tres estaban agotándose lentamente, no durarían mucho si esto seguía así.
Karen se estaba preocupando por el escenario en el que se estaba desarrollando su misión, por más que ya hubieran pasado mucho tiempo en el infierno (no sabían si días, semanas o meses) las heridas de su pelea con Caín aun estaban presentes, y aunque en menor medida, todavía minaban su capacidad para pelear, ella estaba segura de que lo mismo pasaba con Keidis (no le importaba pero sabía que era así) si las cosas seguían así, eventualmente no podrían llegar al Ojo del Infierno…
Arnes trataba de recuperarse del tremendo golpe que ahora lo había dejado con la visión nebulosa, afortunadamente (y como si le pareciese divertido), ella estaba esperando a que el joven se recuperara, este solo podía tratar de pensar con una mente magullada, intentando adivinar la clave para enfrentar su terrible velocidad, y entonces, uno de los demonios con forma de zorro, se abalanzó sobre Arnes.
Fue cosa de unos instantes, pero el tuvo la suficiente velocidad para clavar una de sus etéreas armas en el cuerpo de la fiera, ante esto, la reacción de la chica fue bastante sorprendente, hizo una señal con su mano izquierda y las bestias se retiraron a la oscuridad del bosque.
Su semblante festivo se había tornado en sombrío y amenazante, tan frio como el de Arnes, el brillo de sus ojos era más intenso que de costumbre, Arnes comprendió lo grave que la situación se estaba volviendo, era obvio que de aquí en adelante, Kysumi pelearía con todo su poder, dejando de lado los juegos y a sus cómplices.
-Vas a lamentar eso…- su voz, antes suave y armónica, se había vuelto sombría, de un tono que hizo que a todos se les helara la sangre.
De inmediato, la bella demonio corrió a alta velocidad hacia su oponente, pero a diferencia de lo que Arnes creyó estar preparado, ella pasó su defensa y cruzó a su retaguardia, para después poner una mano en el piso, a solo unos metros de Arnes, el desconcierto se hizo presente ante todos ellos, y el joven llegó a pensar que estaba presentando su rendición, pero entonces, y sin fuerza que lo causara, un muy desconcertado Arnes fue lanzado contra un árbol, y luego azotado múltiples veces contra el piso.
Kysumi reía como quien se sabe ganando el juego, y los compañeros de Arnes no podían creer lo que pasaba, este ultimo se levantó con mucha dificultad, escupiendo sangre varias veces, apoyándose en sus katanas para no perder el equilibrio, miró a su oponente, y observó una de las cosas más insólitas que vería en toda su vida…
Kysumi mantenía su mano clavada en el suelo, pero justo debajo de esta, había algo obscuro, algo que Arnes había visto varias veces y nunca pensó ver despegado de el…
La chica demonio sujetaba contra el suelo… la sombra de Arnes…
-mientras yo tenga tu sombra, haré lo que quiera contigo-dijo Kysumi sonriendo maquiavélicamente, Arnes apenas se mantenía en pie, y en el momento en que creyó que no podía tornarse peor, la chica clavó el mango de su hoz sobre la sombra del joven, quien al intentar moverse, descubrió que sencillamente no podía hacerlo…
-Este es el fin…-la chica desplegó sus garras, con la intención de acabar con Arnes de un solo golpe, la muerte estaba próxima para el, no podía moverse en lo absoluto, y ella se aproximaba a toda velocidad con las garras de ambas manos preparadas para la matanza, el sintió un pequeño sentimiento de dejavú cuando cerró los ojos esperando el golpe…
Esa sensación se intensificó cuando escuchó que el ataque se detenía a escasos centímetros de el, pero esta vez, cuando abrió los ojos, fue la espada llameante de Jinn la que evitaba que Kysumi destazara a Arnes, la sorpresa de la chica fue tal que le dio a Jinn la oportunidad de tomarla del brazo y lanzarla contra su hoz, liberando a Arnes.
-Termina con esto de una vez-dijo Jinn sonriendo-claro que si…- contestó el aludido, sonriendo levemente y dando unos débiles pasos hacia adelante para ponerse en guardia, después, arremetió contra Kysumi, quien aunque estaba un poco aturdida, evitó los ataques de Arnes, debido a que ella si podía ver los débiles rastros de energía de sus armas, para luego saltar al lugar donde su sombra se proyectaba…
Pero justo cuando las zarpas de sus manos chocaban contra la tierra, ella se dio cuenta de que la sombra no se proyectaba más, para luego ser golpeada por las espadas de Arnes, que dejaron marcas en su armadura, adornadas ligeramente con sangre, y salió volando contra la puerta infernal.
Ella se levantó torpemente, apoyada en su arma, volteó la mirada a las antorchas de la puerta infernal, que habían sido apagadas por algo extraño…
Y cuando vio a Arnes, este tenía un par de alas en su espalda, negras, como las de un murciélago, que el joven retraía lentamente en la oscuridad completa del bosque…
-Quisiera decir que lo tenía planeado-dijo Arnes, y Jinn hubiera querido decir que sabía de lo que hablaba, Karen y Keidis veían a la perfección en la noche, pero el era humano completamente, y su poder se había disminuido en cierta manera desde que sellaron a su contraparte, así que el no sabía que pasaba en lo absoluto.
-Eres bueno-dijo la chica, cuyos ojos eran lo único que un humano normal podría haber visto en el momento-eres muy bueno, es la batalla más emocionante que he tenido en un siglo… un siglo de imbéciles que no pueden ni siquiera manejar una espada decentemente-
-Lamento no devolver el cumplido-dijo Arnes, volteando un poco la mirada para examinar sus alas-pero evito sentirme halagado por demonios…
-Eso es una lastima-continuó Kysumi-podrías tener algunos buenos consejos si te rodearas de algunos más de tu especie…-
-No te equivoques-respondió el, con una voz gélida que enfriaba el ambiente- yo no soy como ustedes…
-pero lo eres, a menos que no seas… Arnes Azir…-las palabras resonaron en su mente con un eco sombrío, las puertas de su pasado se abrían ante el, pero no estaba listo para el momento en el que se abrieron, ni las circunstancias, Arnes quería saber el porque de sus capacidades, de no encajar en ese mundo, de que al llegar al infierno considerara que era un lugar en el que ya había estado (en el que podría vivir), y ahora que las respuestas se hallaban ante el, no sabía si estaba listo para enfrentar la verdad.
-¿Tú sabes quien soy?- exigió saber el confundido joven- Claro que lo sé… por lo menos lo supe en cuanto comenzaste a despertar tu verdadero poder, tú eres el único demonio que ha desobedecido una orden directa de Lucifer, ese mismo dia hubiéramos podido ganar una extensa ventaja sobre nuestros enemigos, pero tu nos privaste de ella…
-¿Qué pasó? ¿Qué relación tiene eso con Kayleena?- Arnes se desesperaba por saber algo de su pasado, una pista de lo que alguna vez fue…
-Eso tendrás que descubrirlo tú mismo- continuó Kysumi- ahora vas a tener que enfrentarte a mi arma más poderosa…
Dicho esto, ella se lanzó al ataque, Arnes logró bloquear la mortífera cuchilla, pero quedó sorprendido cuando ella retrocedió saltando a su lugar de origen…
-¿Qué se supone que fue eso?- se burló Arnes, pero conservando su frio semblante- ¿Qué es eso en tu pierna?- le avisó Karen, Arnes miró hacia abajo y vio una de las plumas que hasta hace un momento estaba en la hoz de Kysumi, su pierna sangraba en donde estaba clavada y entonces un dolor agudo se apoderó de su ser…
Perdió el equilibrio cuando volvió la mirada a la chica demonio, que esbozaba una sonrisa siniestra, y luego reía cruelmente…
Su vista se nubló junto con su juicio…
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