Tormenta de Fuego
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Capitulo 28: Condena por terminar (parte 2)

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Mensaje por Jinn de helios Miér Jun 17, 2009 10:58 am

Arnes pensó un momento lo que su propia voz contaba. Sabía que lo que decía era cierto, después de la ilusión de Kaim, se dio cuenta de que no quería ese poder, de que tal vez todo sería diferente si hubiera nacido bajo otras circunstancias, si hubiera sabido lo que implicaba, y pudiera elegir un nuevo camino, sería uno en el que su vida se desenvolviera sin interferencia de ningún otro reino que no fuera el humano, a causa de que eran una misma mente, el demonio supo exactamente lo que pensaba…
-No me hagas reír, pensar en ser como esas débiles criaturas sin control alguno en su destino…-
-Al menos podría evitar todo esto-respondió Arnes, apenas consiente de que había abandonado el campo de batalla, o algo así…
-Estás hablando como si hubieras olvidado todo lo que hemos logrado…-dijo el demonio, su voz sonaba como si su orgullo hubiera sido herido.
-¿Y qué ha sido?-
-Poder, mi amigo, un tremendo poder que has desaprovechado-dijo el demonio, sonriendo aún más insanamente una vez que captó la atención de Arnes-si lo dejas salir… bueno, tal vez te revele secretos…-
Las últimas palabras resonaron en su mente, si bien ese poder era una maldición y quería deshacerse de él, lo que más ansiaba era saber que fue de su pasado, esos años, siglos quizás, que no recordaba, las batallas, la gloria y… Kayleena, seguramente eso era lo que más le intrigaba… ¿Qué hay con ella? Se preguntó, el demonio lo oyó en su mente, y puso una mano en la frente de Arnes, quien sintió un tremendo fuego en su interior al regresar al campo de batalla y verse a sí mismo aún reteniendo el ataque, pero esta vez, podía sentir como su fuerza regresaba, en un momento dado, y ante la sorpresa de Meldak, consiguió absorber la energía del ataque.
Arnes echó los brazos atrás, tomando impulso, y sacudió las katanas, liberando todo su poder contenido sobre quien había lanzado el ataque, pero no paró ahí, ya que Arnes atacó furiosamente a Meldak, el primer golpe azotó con fuerza increíble en el arma de Meldak, liberando un aro de energía que dejó ver por un leve momento el arma que Arnes blandía, aunque no pudo mirarla a detalle, Meldak podía ver como la velocidad de su oponente se incrementaba a cada movimiento, y al final, estaba siendo seriamente lacerado por las katanas del demonio Arnes.
Arnes lanzó un último golpe, que mandó a volar a su oponente y lo azotó fuertemente contra el suelo, la sangre de color oscuro se extendía a través del suelo.
Pero cuando Arnes cayó de rodillas, completamente rendido, Meldak se levantó, al parecer sin mucha conciencia de sus heridas, levantó sus espadas en el aire y luego las tiró frente a él…
-¿Qué haces?-preguntó consternado el guerrero, completamente exhausto…
-No puedes matarme con tanta facilidad-dijo Meldak, mientras hacia un gesto con su mano y las espadas volvían a unirse solas a los inertes cuerpos de los perros demoniacos, uno de ellos agarró la gabardina negra de Meldak y se la dio, mientras se la ponía, continuó hablando-pero te he subestimado, no hay manera de que te gane con un poder tan salvaje en tu interior, así que aceptaré una derrota honorable…-
Arnes se levantó apoyado en su katana, incrédulo ante lo que decía Meldak, no quería andarse con rodeos, así que continuó.
-Déjanos pasar-dijo Arnes, impaciente y emocionado por su repentina victoria.
-Antes debo advertirles-dijo Meldak, sacando un par de gafas oscuras de repuesto de el interior de su manga-¿Tienen idea de cómo es que fuimos designados guardianes de las puertas?
Ninguno tenía la menor idea, y puesto que Meldak pensaba que era algo obvio, y solo preguntaba en retórica, les explicó…
-Tuvimos que pelar entre todos, hasta no poder continuar, y el orden en el que fuéramos eliminados determinaría que puerta es la que custodiaríamos…-
-¿Y porque tenemos que saber eso?-respondió Keidis, ya impaciente por su encuentro con el guardián de las trece puertas.
-Porque al final, solamente éramos él y yo en combate, pensé que tenía la ventaja, pero…-Meldak se detuvo mientras recordaba su pelea con Feline-ese sujeto… su fuerza está repleta de oscuridad a un punto que un demonio normal es incapaz de alcanzar, y no solo eso, es muy astuto, sabe muy bien como hacer que te confíes para luego destrozarte sin que te des cuenta, si hay un gran error en este mundo, es subestimarlo…-
-Lo tomaremos en cuenta-respondió Karen, ya esperando salir de allí.
Meldak hizo otra señal a sus perros, que se dirigieron a los lados de la puerta infernal, colocando sus patas sobre la pared de piedra, la puerta comenzó a abrirse lentamente, con un gran estruendo que se podría oír a la distancia.
-Muy bien, es hora de irnos-anunció Jinn, ya estando bastante emocionado por lo cerca que estaban de alcanzar la meta.
-No puedo creerlo…-se decía Meldak-Que unos chiquillos como ustedes sean los guerreros de una profecía que pensaba tan absurda… les deseo suerte… la van a necesitar…-
Meldak los observó mientras se adentraban en la puerta. Reía para sí mismo al pensar en todo lo que habían pasado para llegar aquí, lo único triste…
-Es que no hay manera de que lo logren…-se dijo Meldak antes de voltear y adentrarse en el bosque, dispuesto a seguir atendiendo a los condenados…
Aún cuando habían notado que el viaje entre los círculos del infierno era cada vez más corto, el de este último portal fue bastante rápido, al punto de que cuando Arnes pisó el noveno círculo del infierno, tardó un momento en darse cuenta de que al fin había llegado…
Los demás aparecieron poco después, y admiraron el lugar al que habían querido llegar desde el comienzo de todo…
Se encontraban en una especie de pasillo, bastante oscuro a pesar del vitral que dejaba ver un mundo desolado y nocturno, en el que la tierra húmeda no producía nada de vegetación, y una suave lluvia caía sobre ese mundo fantasma, en cuanto Karen miró a través del vidrio, tuvo la sensación de que había algo más ahí, aunque no lo viera, era como esa sensación que uno tiene cuando piensa que alguien lo viene siguiendo, no había mucho lugar a donde avanzar a menos que uno saltara a través del vitral, pero cuando se disponían a avanzar, una extraña criatura de ojos llameantes y armadura negra, con una máscara en forma de león, apareció en la oscuridad del pasillo, empuñando una lanza con un estandarte en ella…
Todos se prepararon para pelear, pero el demonio alzó una mano para detenerlos, y luego dijo:
-Los guiaré con mi amo…-dijo con voz metálica-síganme, el amo los espera…-
Si bien confiar en la palabra del demonio era arriesgarse a caer en una trampa, no hacerlo podía provocar que se perdieran o algo así, una emboscada era más fácil de manejar que adentrarse en terreno desconocido…
El demonio comenzó a caminar en la oscuridad del pasillo, que iba encendiéndose con antorchas mientras caminaban, los pasillos se entrelazaban en varios caminos, que justo como habían sospechado, eran numerosos y difíciles de recorrer, lo más probable es que estuvieran repletos de trampas para algún incauto que no tuviera un guía…
Al final, llegaron a una enorme puerta, que el demonio abrió con una sola mano sin ningún esfuerzo, y le dio el paso al exhausto grupo. Al entrar, se dieron cuenta de que el lugar era exactamente igual que la sala de trece puertas que habían visto en la Mansión de los Justos, pero en lugar de ser reluciente, y tapizado de oro, este lugar era más oscuro, y las paredes y puertas brillaban en un tono lóbrego, y después de eso, algo un poco más incómodo…
La sala estaba repleta de felinos, desde pequeños gatos hasta tigres, recorriendo la sala con completa naturalidad, al fondo de todo esto, se encontraba el guardián de las trece puertas…
Tenía una actitud bastante despreocupada, sentado con las piernas recargadas en el escritorio de plata oscura que tenía al frente, mientras comía un tajada de pastel, mostrando unos enromes colmillos felinos, el guardián movía su cola rayada con el regocijo de un gato que atrapa un ratón…
-Vaya, pensé que los payasos llegaban después-dijo Feline, al ver entrar al grupo…
-No estamos aquí para bromas, pelea o déjanos pasar de una vez…-exigió Keidis, tomando su espada con mucha determinación…
El guardián sacudió su mano, y todos los felinos salieron por la misma puerta por la que habían pasado ellos, una vez el último salió, la puerta se cerró…
-Pelaré contigo cuando acabe este pastel-dijo sin prisa el guardián, tomando otro bocado…
-¡Tenemos cosas más importantes que hacer!-
-¿Qué? ¿Mi postre no importa?-
-¡Ya me cansaste!-Keidis corrió en dirección a él, y lanzó un golpe con su espada, pero cuando esta lo tocó, Feline desapareció como si nunca hubiera estado ahí, solo para empujar a Keidis por la espalda y hacer que cayera al suelo…
-¿Qué parte de “cuando acabe el pastel” no has entendido?-replicó Feline mientras Keidis se levantaba…
-¡Tampoco tengo tiempo para el pastel, demonios!-Keidis volvió a atacar, pero el demonio se apartó a gran velocidad de él…
-¿Quieres que termine? ¡Concedido!-y entonces Feline le estampó el pastel en la cara a Keidis…-Listo, ya podemos pelear…-
Keidis se limpió la cara con la manga de su ropa, mirando con sorpresa a Feline-estás demente…-
-No tienes idea…-respondió socarronamente el demonio, riéndose de la cara de Keidis mientras se ponía su máscara.
-¿Por qué diablos no tomas en serio las cosas de una vez?-replicó Keidis
-No hay manera en que me ganes, no importa cuanto lo intentes-dijo Feline, sin sentirse amenazado por el enojo de Keidis-en lugar de eso, hagámoslo más interesante…-
-¿De que hablas?-
-Te propongo un pequeño juego…-


Última edición por Devil Arnes el Miér Jul 08, 2009 11:42 am, editado 1 vez (Razón : Error de numeración)
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