Capitulo 23: Soledad (parte 2)

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Capitulo 23: Soledad (parte 2)

Mensaje por Jinn de helios el Vie Abr 24, 2009 12:54 pm

Kaim se acercó a una de las puertas y la abrió suavemente, entrando de inmediato.
La mansión se veía espaciosa por fuera, pero incluso así parecía imposible que hubiera un lugar de tanto tamaño, una especie de coliseo, había unas enormes gradas hechas con un metal obscuro, el lugar donde se supone iban a combatir solamente tenía algo de arena, seguramente traída de el desierto afuera, en la cima de las gradas estaban colocadas unas columnas que sostenían un techo hecho de un metal extraño, decorado con una pintura de el juicio final.
-¿No fue Miguel Ángel el que pintó eso?-preguntó Jinn al mirar el techo.
-¿Quién crees que le enseñó el oficio?-respondió el demonio, con aire ofendido, siguió caminado hasta llegar al centro de la arena y se volteó a confrontar a Karen.
-¿Para qué son las gradas?-quiso saber Keidis
-Sencillo-respondió el guardián-del lado derecho van los que me apoyan a mí…-después de esa última palabra, un gran numero de demonios apareció y llenó las gradas de ese lado, sin embargo, ninguno parecía tener la intención de atacar, todos se quedaron sentados allí, lanzando rugidos y levantando sus puños.
-Y del otro lado, los que la apoyan a usted, señorita-A nadie le sorprendió que nada apareciera del lado izquierdo, pero de todas maneras, no pensaban subirse allí.
-¿Qué crees que somos? ¿Algún circo ambulante?-reclamó Karen, sus ojos miraban de una forma salvaje que no dejaba de sorprender a Kaim.
-No nada de eso, pero este es el lugar más apropiado para un buen combate, y este público no ha tenido un buen espectáculo en un milenio y medio, si no me equivoco-dijo el demonio, con aire soñador-Si no les molesta, caballeros, tomen sus lugares-
Jinn, Arnes y Keidis se convencieron de que Karen lograría vencer y se dirigieron a las gradas que les correspondían, Kaim saludó a la audiencia, que le lanzó gritos y vítores, luego presentó a Karen con un ademán de su mano, recibiendo abucheos.
-Bueno, creo que tengo la ventaja de casa-dijo Kaim, sonriendo a Karen, quien tomó el mango de su alabarda y se preparó a pelear-Y le prometí un buen combate, así que…
No terminó la frase, sus ojos brillaban en un resplandor infernal, su mano se elevó al aire, y alrededor de esta comenzó a formarse un remolino de arena, la tribuna de los demonios gritó cuando en la mano de Kaim se formó una fina espada, adornada en el mango con una cabeza de serpiente dorada, seguida de una espiral de hilos de plata, la hoja era delicada, casi demasiado frágil en comparación con la monumental alabarda de Karen, en colores rojo y negro.
-Hay muchas armas en esos colores ¿Por qué será?-preguntó Jinn a Keidis, quien puso una cara de incredulidad cuando se dio cuenta que el chico hablaba en serio.
-Es un metal llamado Tharanto, es un gran canalizador de energía, con el hechizo y los ingredientes adecuados, puedes crear un arma formidable, sin embargo, es muy raro, solo se encuentra en la profundidad de la Caína, el abismo eterno, no es fácil conseguirlo-explicó Keidis, mientras desenfundaba su daga y se la mostraba-pero lo vale-
Jinn miró su propia espada, examinando los colores y reflexionando sus capacidades, seguro que cualquiera querría un pedazo para hacer al menos un cuchillo.
-Ahora, espero que tenga el poder para dar una buena pelea, señorita, por que no me contendré-la retó Kaim.
-Tendrás tu espectáculo, te lo aseguro-respondió la chica.
Karen abrió el combate lanzándose contra el demonio y tratando de golpearlo, sin embargo, este se defendió con su espada, de nuevo parecía imposible que resistiera la fuerza de la Tamaryu de Karen, y sin embargo, el demonio solo tenía que usar una mano para detenerla, a continuación, movió la hoja con agilidad y apartó a Karen, para luego volar sobre la arena y caer en picada contra Karen, usando la espada como un arpón, ella lo esquivó, pero la corriente de aire le provocó un corte de bastante profundidad en el brazo derecho.
-¡Cuchilla Celestial!-Karen agitó su alabarda, creando una arco de luz que cortaba todo en su camino, hasta que el demonio puso su espada en el camino, entonces el arco se dividió en dos partes, destruyendo los costados de la puerta.
A continuación, Kaim tomó un puñado de arena y lo lanzó a Karen, para después agitar su espada en la misma dirección, la hoja arrojó un arco de color pardo, que al chocar con la arena, la juntó y formó una roca, a tan poca distancia de Karen que no logró evitarlo, la enorme roca la golpeó y estrelló contra la pared.
Ella apartó la roca y cayó de rodillas, apoyada en su alabarda, comenzó a toser sangre, pero solo un momento antes de volver al ataque, el demonio dio una patada al piso, levantando más arena, y luego golpeándola con su espada, toda la arena se agrupó y formó varias figuras alargadas, definiéndose, hasta transformarse en serpientes hechas de arena, cada una del tamaño de una mesa, Karen destruyó dos, pero una más se enredó en su cuerpo, y las otras la embistieron contra la pared.
-Ya habrá adivinado las facultades de mi espada-dijo Kaim, mientras Karen se levantaba de nuevo, respirando remendó con agitación-puedo transformar cualquier cosa, incluso algo tan pequeño como la arena, parece que tengo la pelea ganada-
Kaim comenzó a reír, suave y confiadamente, Karen ya no tenía mucho más que hacer, se le acababan los trucos, pero aún podía intentar algo…
Corrió directamente contra el demonio, soltando un tremendo golpe que provocó que el demonio resbalara varios metros por sobre la arena, y cuando se estaba recuperando, Karen le apuntó con su alabarda, brillante como una estrella.
-¡Destello Estelar!-
Era mucha más energía de la que nunca hubieran visto lanzar a Karen, una enorme ola de luz, destruyendo todo en su paso contra el demonio, pero aunque Karen pensó que el demonio nunca lograría detener su ataque, este giró con su espada en el exterior, atrapando toda la energía, y luego, con un grácil movimiento, devolvió el ataque transformado en oscuridad, Karen nunca lo vio venir…
-¡Maldición!-gritó Keidis, al ver como todo ese inmenso poder chocaba contra el otro extremo de la arena, llevándose a Karen con el.
La tribuna de los demonios estalló en vítores y rugidos de celebración al ver que cuando el humo se despejaba, el ángel estaba tirado en el piso, sin sentido.
Jinn trató de ver si ella estaba bien, pero cuando saltó de su asiento hacia la grada, chocó contra una especie de pared invisible, que lo impulsó de regreso, con aún más horror cuando el, Arnes y Keidis vieron como el demonio colocaba su espada sobre la espalda de Karen, pidiendo el apoyo del publico para acabar con ella, al estilo de un coliseo romano.
Kaim, miró primero hacia la tribuna donde ellos estaban, quería que participaran en su enfermo juego, pero ellos no trataron nada más que intentar salir del muro invisible en el que los tenía, así que miró a la otra grada, donde la respuesta fue más que obvia.
-Lo lamento, señorita-susurró Kaim, su voz en tono melancólico-pero no tengo elección-
Levantó su brazo sobre su cabeza y lo dejo caer…
El demonio no pudo ocultar el asombro en su cara esta vez, tampoco la multitud de la tribuna, ni los aliados de Karen que se estaban preparando para lanzar un ataque conjunto que les permitiera salir de esa prisión, la causa de la sorpresa colectiva era que la mano de Karen detenía el filo de la espada de Kaim, sin esfuerzo aparente, para luego empujarla y mandar al sorprendido guardián varios metros en el aire, aterrizó limpiamente, pero aún así, no había manera en que su desconcierto desapareciera, el ángel se levantaba, lentamente, pero con seguridad, un aura indómita, con tanto poder que todos lo sentían como si un fuerte viento los empujara, Karen se reincorporó mirando a Kaim con unos ojos salvajes, era algo absolutamente impresionante, ella voló hacia el demonio, tan rápido que ni siquiera Arnes logró verla, y atacó fuertemente al demonio, su velocidad era mucho mayor, pero no terminó allí, ya que su alabarda se había transformado considerablemente, era de un color azul zafiro, un poco más larga y menos ancha, lo que no le impedía manejarla con rapidez, Kaim tenía problemas para leer sus movimientos, hasta que ella lo golpeó, alejándolo hasta el otro extremo.
-¡Sable de Zafiro!- agitando su espada en dirección al aturdido guardián, un arco de un bello color azul recorrió la arena destruyendo toda la primera fila de las gradas (demasiado cerca para el gusto de sus compañeros), Kaim creyó que podría bloquearla, pero fue muy tarde cuando se dio cuenta de que estaba en un error, una explosión de enormes proporciones se hizo presente.
Al disiparse el humo, Karen sostenía al aún vivo demonio contra la pared, su espada estaba partida por la mitad, lo que seguramente le salvó la vida, pero no evitó que recibiera un enorme corte en pleno pecho y su traje quedara hecho jirones.
-Touché, señorita-dijo el demonio-parece que ganó-
-Así es-respondió, aunque sonriendo, sus ojos inspiraban la mayor de las furias.
-Si me permite…-el demonio se liberó rápidamente, pero en lugar de atacarla, levantó su mano hacia la grada de los demonios, y un haz de energía los borró sin más…
Karen se quedó pasmada-¿Pero porque has hecho eso?
Keidis, Arnes y Jinn se preguntaban lo mismo, Kaim cayó de rodillas un momento, para levantarse con el porte de un noble y acercarse a Karen, en sus ojos infernales había algo indescriptible.
-Tengo más conocimiento que cualquier otro demonio en el infierno, más riqueza, un castillo exquisito, y un poder inimaginable… bueno, no más que el suyo, señorita-el demonio se acercó a ella hasta estar a solo un paso-Pero todas esas cosas, son inservibles cuando no mitigan mi más profundo dolor…-
Karen no dijo nada, de repente estaba atónita, no sabía que decir, así que fue el demonio quien siguió-Soledad, señorita, estoy solo en este castillo, ni un alma que se que atreva a venir por un lugar peligroso, la soledad ha estado a punto de privarme de cordura.
Primero, a Karen se le hizo irónico que hablara de volverse loco cuando el había intentado eso mismo sobre Karen y su grupo, y luego, encontró algo que rebatirle al demonio-¡Como esperas que alguien venga aquí! ¡Tratarías de matarlos!-
-Creo que no me he expresado con claridad, señorita, no busco cualquier compañía-Aunque parecía imposible, Kaim se acercó aún más a Karen, su rostro a unos centímetros del suyo-Señorita, le pido por favor que me conceda el honor de ser mi reina…-
Al los tres en las gradas se les cayó la boca, no podían creerlo, tanto así que no notaron que la pared invisible ya no estaba, Karen se quedó sin habla, mientras el demonio chasqueaba los dedos y en su mano aparecía una rosa-¿Qué me dices?-
-Yo… ehh… pero… tú… yo…-Karen pudo seguir todo el día, pero Kaim sintió que se había precipitado, hizo una señal a los muy sorprendidos chicos en las gradas para que bajaran, tardaron un poco en reaccionar, pero al final llegaron a la arena junto con el guardián y una todavía balbuceante Karen.
-Quiero comunicarles algo, yo les omití algo de información-declaró, sin dejar de mirar los ojos de Karen, que habían vuelto a color azul.
-Nos mentiste-respondió Arnes, que se había recuperado antes que los demás.
-Es una palabra fuerte-dijo Kaim-Conozco el plan de Lucifer, pero lamentablemente estamos siendo rastreados, si les revelo de que se trata… bueno, tendremos un ejercito de demonios aquí mismo-
Karen lo miró con una mueca, Keidis estaba seguro de que no había oído ni una palabra, pero lo sacaron de su error cuando ella habló con el demonio-¿Puedes guiarnos a la puerta?-
-De hecho, es la que está del otro lado, lamento no serle de más ayuda, señorita…-
-Karen-dijo ella, provocando una sonrisa en Kaim y más sorpresa en sus compañeros, el demonio los guió al otro lado, abriendo la puerta ahí, el oscuro portal se alzó ante ellos, mientras la puerta se abría silenciosamente.
-¿Por qué esta no cruje hasta casi derrumbarse?-preguntó Keidis, más para si, pero Kaim contestó de todas formas-no tolero el ruido de las bisagras gastadas-
La puerta estaba abierta de par en par, y ya todos se preparaban para irse, pero antes, Kaim quiso hablar a solas con Karen.
-Se que tiene que irse en este momento, pero, cuando termine, ¿puede considerar mi propuesta?-
-Número 1, trata de no hablarme así-respondió ella, con la voz más suave que pudo, y luego continuó-numero 2, necesito tiempo para pensar, ¿puedes esperar?-
Kaim sonrió ampliamente, con completa confianza, besó la mano de la chica-te esperaré siempre-luego la miró a los ojos y dijo en un tono casi de adoración-Karen-
Keidis la vio venir y se abstuvo el comentario… de momento, ya tendría tiempo de hacer sarcasmo después, Arnes entró primero, seguido de Jinn y Keidis, Kaim retuvo a Karen un momento más-No me importa si aceptas o no, pero por favor… vuelve-
Sus palabras guardaban un mensaje un poco más siniestro, Karen lo tomó así, asintió y saltó a la oscuridad, viendo los ojos de autentica preocupación en el demonio.
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